CUARTO SITIO DE BADAJOZ |
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Tras la retirada de las tropas del Duque de Wellington, los ejércitos franceses de Portugal y Andalucía se concentran en los alrededores de Badajoz. Con su presencia y operaciones en la zona, se ralentizó la guerra en gran parte de Extremadura. Esta situación duró casi un año, pasado el cual, la plaza no estaba suficientemente protegida por apoyos cercanos, contando solamente con la guarnición habitual de unos 5.000 hombres al mando del General Philippon. Con la lección bien aprendida del año anterior, Wellington toma sus precauciones protegiendo los caminos del sur y situando un importante ejército en las cercanías de LLerena. El general Castaños acantonado en Valencia de Alcántara, espera las ordenes inmediatas para reconquistar Ciudad Rodrigo. Las tropas británicas con apoyo de regimientos portugueses son distribuidas por Vilaviçosa, Estremoz y Portalegre, manteniendo como siempre a Elvas como punta de lanza frente a la ocupada Badajoz. |
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Ante esta situación, Wellington toma sus precauciones protegiendo los caminos del sur y situando un importante ejército en las cercanías de LLerena. El general Castaños quedó apostado en Valencia de Alcántara, con la misión de reconquistar Ciudad Rodrigo. Sus tropas, con apoyo de regimientos portugueses, las situó en Vilaviçosa, Estremoz y Portalegre, manteniendo siempre Elvas (extraordinariamente fortificada) como punta de lanza del frente contra Badajoz. El 12 de Marzo de 1812 en un rapidísimo movimiento envolvente, las tropas anglo-luso, completaron el cerco de la ciudad quedando esta totalmente aislada. Aunque Badajoz entonces se encontraba mucho mas preparada para resistir un cerco. Pero la máquina de guerra que acechaba era extraordinariamente poderosa. Inmediatamente se iniciaron ataques de tanteo por la zona de la alcazaba, pero un violento fuego de fusilería obligó al repliegue. Mientras, las líneas de trincheras se acercaban poco a poco al borde de fosos y baluartes. Los golpes de los sitiados, que unas veces salían en pequeños grupos y otros con mas de 1.000 hombres, destruían las obras recién finalizadas. A cada ataque, de inmediato los sitiados respondían con contragolpes, pasando así los días mientras el cerco se apretaba. |
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Plano del 4 asedio de los aliados en 1812 |
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El Revellín de San Roque también es objeto de ataques, pues su posesión junto con el de la Picuriña, evitaban el fuego cruzado y servían de plataformas de apoyo inmejorables. Las salidas de batallones franceses para destruir las obras aliadas cada vez eran menos frecuentes y sobre todo nada efectivas, pues costaban muchas vidas y eran repelidas con fiereza por los sitiadores. |
Brechas entre Santa María y la Trinidad |
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Clik en el mapa para abrirlo Enclaves atacados y posiciones aliadas en 1812, sobre la ciuadad actual |
Clik en mapa para abrirlo Detalle ataque aliado a Santa María y La trinidad en 1812 sobre l ciudad actual |
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Baluarte de San José y fosos asaltados con exito por las fuerzas de Leiht. |
Laderas de la alcazaba atacadas por los anglo-portugueses de Picton en 1812. |
Simultáneamente al norte y al este, los soldados portugueses de la 5.ª división e ingleses de la 3.ª de Picton realizaban ataques de distracción simultáneos, uno por las laderas del Castillo( encomendado al general Picton) y otro mandado por Leith que desde el fuerte de Pardaleras marchó para atacar el baluarte de San Vicente. A punto estaba el Duque de Wellington de suspender el sangriento y costoso ataque, cuando recibió la noticia de que Picton a través del Castillo y Leith por el baluarte de San Vicente, habían conseguido penetrar en la plaza, ordenando persistir en el ataque definitivo. Los franceses, que también conocieron la noticia, vieron que la ciudad era rebasada por tres puntos diferentes y que tenía sus horas contadas. En consecuencia, Philippon y su Estado Mayor, protegidos por su guardia personal, decidieron abandonar la ciudad por el Puente de Palmas, refugiándose en el Fuerte de San Cristóbal. Ante estos acontecimientos el resto de la guarnición cesó en la lucha y depuso las armas. Al día siguiente los franceses aceptan la capitulación. Tras la dura batalla los aliados contabilizaron un total de 4.888 bajas, perdiéndose el 40% de los efectivos la División Ligera de Craufurd. Tomada la ciudad se capturaron los 3.500 soldaos franceses que aún defendía la plaza. La ciudad quedó arrasada, sus principales edificios destruidos y lo que fue peor, las tropas ocupantes saquearon palacios y templos, violaron y pasaron a cuchillo a muchos de sus habitantes, que solamente eran prisioneros de los franceses. El Duque de Wellington que pudo parar la orgía de venganza que desarrollaron sus tropas, la permitió como desahogo del guerrero vencedor. Cuando puso orden en la plaza, ante la furia de los oficiales españoles y portugueses que participaron en el asedio, el daño causado era ya irreparable. |
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